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Historia

"Un sueño hecho realidad: cómo nació el primer country cordobés"

fortin_hisA mediados de los ochenta Efraín José Augustinoy tuvo la feliz idea de llevar a la práctica esta forma innovadora de "vivir en el campo cerca de la ciudad" que no tenía precedentes en nuestro país.

Si bien en Buenos Aires ya existían númerosos barrios cerrados que priorizaban el contacto  con la naturaleza y el espacio de la privacidad, la virtud de Augustinoy fue proponer este tipo de urbanizaciones como residencia permanente  y no sólo como viviendas de fin de semana.

Aunque parezca extraño la idea no surgió de los libros sino de una experiencia singular que le tocó vivir a este pionero del urbanismo, quien vive y tiene su estudio de arquitectura en una especie de barrio privado de generación espontánea, ubicado en el corazón de la ciudad: el predio se encuentra donde antes estuviera enclavado el casco de de la estancia Santa Isabel, propiedad de la familia Nores Martínez, frente a las instalaciones del molino Minetti.

La estancia que antes abarcaba un vasto predio que se extendía hasta Alta Gracia, se fue distribuyendo  entre los distintos descendientes de la familia Nores Martinez. Entonces algunas familias comenzaron a instalarse en aquel terreno limitado por las vías del ferrocarril y el arroyo La Cañada, dando origen a una especie de country generado en forma espontánea.

De esta forma nació el proyecto "Fortin del Pozo", el primer country de Córdoba, inaugurado en 1984. El terreno se encuentra sobre el camino San Carlos más allá de la avenida Circunvalación. El proyecto fue encarado en base a una estructura legal administrativa reñida con las normas vigentes.

La metodología utilizada en aquella oportunidad para resolver el encuadramiento legal de los distintos lotes en los que se dividía el country fue acogida  en un 100% de sus cualidades por  la norma legal dictada 10 años después. " había antecedentes en Buenos Aires de una deformación de la ley de propiedad horizontal para este tipo de emprendimientos;la estructura que se armó fue una sociedad anónima en la que cada una de las acciones da derecho al uso sobre una parcela determinada que de común acuerdo los accionistas firmaron como adjudicación mediante un sorteo.